Cohesión familiar
Se observó un estilo de cohesión bajo, caracterizado por escasa cercanía emocional, limitada reciprocidad afectiva y predominio de funcionamientos individuales. El adolescente refiere sentimientos de distancia y dificultades para compartir experiencias emocionales significativas.
La madre manifiesta preocupación constante, aunque esta aparece más ligada al control y supervisión que a espacios de intimidad emocional. El padre se presenta periférico en los intercambios afectivos cotidianos.
En conjunto, se configura una organización donde la autonomía no se equilibra con pertenencia, generando vivencias subjetivas de soledad y escaso sostén emocional.
Adaptabilidad
La dinámica familiar presenta rasgos predominantemente rígidos. Se observaron dificultades para renegociar normas, jerarquías y modalidades vinculares frente a las demandas evolutivas propias de la adolescencia.
Las decisiones aparecen fragmentadas entre figuras parentales, con criterios contradictorios y escasa coordinación. El liderazgo parental resulta inconsistente: alterna entre control autoritario y desresponsabilización.
Esto genera confusión en los límites, ambigüedad en la autoridad y dificultades para acompañar procesos de individuación adolescente.
Comunicación
La comunicación familiar se caracteriza por predominio instrumental y escasa apertura emocional. Se registran dificultades para expresar afectos, validar experiencias subjetivas y sostener conversaciones sobre malestar psicológico.
También se observan mensajes contradictorios, descalificaciones, diferencias en la interpretación de hechos y baja metacomunicación. Estas características disminuyen la previsibilidad del entorno relacional y aumentan la experiencia de incomprensión.
El adolescente refiere temor al juicio, reserva emocional y tendencia a silenciar aspectos relevantes de su experiencia.
Percepción de la conducta autolesiva
Existe una marcada divergencia en la significación del síntoma.
El adolescente describe la autolesión como un recurso de descarga emocional frente a angustia acumulada, frustración y sobrecarga interna. Refiere además intentos de ocultamiento.
La madre interpreta la conducta desde la culpa y la preocupación, asociándola con soledad y sufrimiento del hijo.El padre presenta explicaciones parciales y externalizantes, atribuyendo el problema a influencias externas o dinámicas ajenas a su participación.
La ausencia de una narrativa compartida dificulta respuestas coordinadas y mantiene patrones de interacción disfuncionales.
Discusión
Los resultados permiten comprender la conducta autolesiva como un fenómeno emergente del sistema familiar, en el que se articulan dimensiones estructurales, funcionales y comunicacionales.
La baja cohesión observada limita la disponibilidad emocional del sistema, restringiendo espacios de apoyo y reconocimiento afectivo. En este contexto, el adolescente enfrenta el malestar con escasos recursos relacionales para simbolizarlo y compartirlo.
En paralelo, la rigidez estructural obstaculiza la reorganización necesaria frente a las demandas del ciclo vital adolescente. La adolescencia implica transformación de límites, mayor autonomía y renegociación jerárquica. Cuando el sistema responde privilegiando estabilidad por sobre cambio, pueden intensificarse tensiones vinculares (Haley, 1980).
En la dimensión comunicacional se evidencian patrones de ambigüedad, incongruencia y escasa validación emocional. La dificultad para nombrar lo que ocurre sitúa al cuerpo como escenario posible de expresión del sufrimiento.
Desde esta perspectiva, la autolesión adquiere una función paradójica. Mientras opera subjetivamente como regulación emocional inmediata, también introduce un mensaje en la dinámica familiar, reorganizando transitoriamente la atención y los intercambios. El síntoma expresa dolor individual y simultáneamente regula al sistema.Estos hallazgos coinciden con investigaciones recientes que vinculan conductas autolesivas con entornos caracterizados por soporte emocional limitado, rigidez parental y dificultades en la comunicación afectiva (Dörr et al., 2022; Salazar Suárez et al., 2023).
En consecuencia, la conducta autolesiva no puede ser comprendida de manera aislada del sistema relacional en el que emerge. La articulación entre baja cohesión, rigidez estructural y comunicación disfuncional configura un contexto que restringe la regulación emocional compartida y la construcción de significados.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio permiten sostener que la conducta autolesiva en la adolescencia no puede ser comprendida únicamente como una manifestación individual, sino como un fenómeno que adquiere significado dentro del sistema relacional en el que emerge. Desde una perspectiva sistémico–constructivista, la autolesión se configura como una respuesta compleja que articula dimensiones intrapsíquicas, vinculares y comunicacionales, expresando malestar allí donde los recursos simbólicos disponibles resultan insuficientes.
El análisis del caso evidenció que la combinación de baja cohesión familiar, rigidez en la organización estructural y dificultades persistentes en la comunicación conforma un contexto de vulnerabilidad para la aparición y mantenimiento del síntoma. La distancia afectiva entre los miembros, la escasa validación emocional y la dificultad para reorganizar roles y jerarquías frente a las demandas evolutivas de la adolescencia restringen la capacidad del sistema para procesar el conflicto de manera flexible.
En este escenario, la conducta autolesiva cumple una función paradójica. Por un lado, opera como estrategia subjetiva de regulación emocional frente a estados internos intensos; por otro, introduce un mensaje en la dinámica familiar, concentrando la atención del sistema y produciendo reacomodamientos transitorios en las relaciones. El síntoma aparece así como una forma de comunicación no verbal que expresa aquello que no logra ser dicho en el intercambio cotidiano.
Los resultados dialogan con investigaciones recientes que vinculan las autolesiones con contextos familiares caracterizados por soporte emocional limitado, rigidez parental y dificultades en la comunicación afectiva. En este sentido, el estudio refuerza la necesidad de superar lecturas lineales o exclusivamente psicopatológicas del fenómeno, incorporando modelos comprensivos que contemplen la circularidad entre sufrimiento individual y organización familiar.
Desde el punto de vista clínico, los hallazgos sugieren la pertinencia de intervenciones orientadas a fortalecer la cohesión sin anular los procesos de individuación propios de la adolescencia, promover estructuras familiares más flexibles, ampliar la capacidad de metacomunicación y favorecer la construcción de significados compartidos sobre el malestar. Más que centrarse exclusivamente en la supresión de la conducta, el trabajo terapéutico requiere transformar las pautas relacionales que la sostienen.
Si bien se trata de un estudio de caso único y sus resultados no son generalizables en términos estadísticos, su valor radica en la profundidad comprensiva alcanzada y en la posibilidad de iluminar procesos clínicos frecuentes en la práctica contemporánea.
En síntesis, la autolesión no emerge en el vacío. Surge allí donde el sufrimiento encuentra obstáculos para ser reconocido, simbolizado y compartido. Cuando la palabra pierde eficacia, el cuerpo puede convertirse en escenario de comunicación. Intervenir terapéuticamente implica, entonces, ayudar a que aquello que hoy se inscribe en la piel pueda encontrar lugar en la conversación familiar.
Referencias
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Dörr, A., Viani, S., Quevedo, Y., y Salinas, P. (2022). Autolesiones en adolescentes: manifestación del malestar subjetivo en la sociedad actual. Psicopatología Fenomenológica Contemporánea, 11(2), 23–40. https://www.revistapfc.com.br/rpfc/article/view/1118
Haley, J. (1980). Terapia no convencional. Las técnicas psiquiátricas de Milton H. Erickson (1ra ed.). Amorrortu.
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Salazar Suárez, O., van Barneveld, H. O., Robles Estrada, E., y Rodríguez Aguilar, B. (2023). La percepción de la crianza y el afrontamiento del conflicto como predictores de las autolesiones no suicidas en adolescentes. Acta Universitaria, 33, 1-12. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-62662023000100130&lng=es&nrm=iso
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