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IDENTIDAD ADOLESCENTE, CULTURA DIGITAL Y COMUNIDADES EMERGENTES. UNA MIRADA SISTÉMICA SOBRE EL FENÓMENO THERIAN

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Lic. Camila Rubin de Celis

 

La adolescencia constituye una etapa clave del desarrollo humano caracterizada por diversos cambios biológicos, psicológicos y sociales que influyen directamente en la construcción de la identidad. Desde la psicología del desarrollo, la identidad puede entenderse como un proceso dinámico mediante el cual la persona elabora una representación relativamente coherente de sí mismo, integrando experiencias, valores, creencias y expectativas sociales. En este sentido, Erikson (1968), citado en Panamito Rueda et al. (2026), plantea que la principal tarea evolutiva de esta etapa consiste en resolver la tensión entre identidad y confusión de roles, proceso que implica la exploración activa de distintas posibilidades identitarias.

 

Esta exploración no se da de manera lineal ni homogénea. Tal como señalan Panamito Rueda et al. (2026), los adolescentes adoptan diferentes formas de expresión según los sistemas y subsistemas en los que participan; familiares, escolares, sociales y digitales, lo que pone de manifiesto el carácter múltiple y cambiante de la identidad. En este sentido, el enfoque ecológico de Bronfenbrenner (1987), permite comprender que dicha construcción se configura en la intersección de diversos niveles de influencia, donde cada contexto aporta significados, normas y posibilidades de identificación.

En la actualidad, la expansión de los entornos digitales ha ampliado significativamente estas posibilidades, habilitando nuevos espacios para experimentar, ensayar y redefinir quién se es. Las comunidades digitales, en particular, adquieren un rol central como escenarios de socialización contemporánea, donde se despliegan procesos de identificación, diferenciación y pertenencia que inciden activamente en la configuración de la identidad adolescente.

En este marco, las redes sociales se han consolidado como escenarios privilegiados de construcción identitaria. Allí, los jóvenes no solo interactúan, sino que también construyen narrativas sobre sí mismos, gestionan su imagen y buscan reconocimiento entre pares (Gutiérrez-Martín y Ordóñez-Olmedo, 2026). Durante este proceso, pueden elaborar representaciones que varían entre lo auténtico y lo idealizado, generando tensiones entre el “yo online” y el “yo offline”. La validación social a través de “me gusta”, comentarios o seguidores, adquiere así un papel central, influyendo en la percepción del propio valor personal (Valkenburg et al., 2021 citado en Gutiérrez-Martín y Ordóñez-Olmedo, 2026).

Desde una perspectiva sociocultural, este escenario ha sido interpretado como propio de una modernidad caracterizada por la fluidez y la multiplicidad identitaria. Díez Bajo (2026), retomando a Bauman (2000), describe la emergencia de identidades más flexibles, cambiantes y fragmentadas, en las que las personas se ven impulsadas a redefinirse constantemente. En este contexto, las redes no solo funcionan como medios de comunicación, sino como espacios de producción y reproducción de subjetividad.

Es precisamente en este contexto donde comienzan a cobrar visibilidad comunidades digitales organizadas en torno a formas particulares de identificación. Tal como señala Livingstone (2018), citada en Díez Bajo (2026), estos entornos claves permiten a los adolescentes encontrar grupos con los cuales compartir experiencias, lenguajes y significados, favoreciendo procesos de reconocimiento mutuo que resultan de gran relevancia en el proceso de construcción identitaria.

Dentro de estas comunidades emergentes se inscribe el fenómeno de la teriontropía. Este término refiere a personas que experimentan su identidad como vinculada, en algún nivel psicológico, simbólico o espiritual, a una especie animal específica (Blom y Sharpless, 2025 citado en Rivera Cano, 2025). Lejos de constituir un fenómeno psicopatológico, la evidencia indica que, en la mayoría de los casos, no implica pérdida del juicio de realidad ni deterioro funcional significativo (Grivell et al., 2014; Clegg et al., 2019; Blom y Sharpless, 2025, citados en Rivera Cano, 2025).

Lo relevante, en términos de construcción identitaria, es que esta forma de autoidentificación suele desarrollarse de manera gradual, en un proceso de búsqueda de sentido sobre experiencias previas. En muchos casos, los individuos refieren haber sentido desde la infancia una diferencia difícil de nombrar, que posteriormente adquiere significado al entrar en contacto con comunidades therian a través de internet (Grivell et al., 2014 citado en Rivero Cano, 2025). Aquí se visualiza cómo las redes sociales ofrecen marcos interpretativos y comunidades de pertenencia que permiten nombrar y legitimar ciertas experiencias subjetivas.

Desde una perspectiva sistémica, estos procesos pueden comprenderse como formas de comunicación dentro de sistemas relacionales más amplios. Siguiendo a Watzlawick, Beavin y Jackson (1991), las expresiones identitarias (incluyendo aquellas no convencionales) pueden interpretarse como mensajes que emergen en contextos específicos de interacción. En este sentido, la identidad therian no se configura de manera aislada, sino en relación con los vínculos, los discursos culturales y las posibilidades simbólicas presentes en el entorno.

Comprender la teriontropía en el contexto de la adolescencia contemporánea implica reconocer que las formas de identidad no son estáticas ni universales, sino que se configuran en escenarios sociales específicos. La cultura digital, la búsqueda de pertenencia y la necesidad de dar sentido a la propia experiencia subjetiva se entrelazan, dando lugar a nuevas formas de nombrarse y de habitar la identidad.

Por ello, el desafío para la psicología no se basa en clasificar estas experiencias desde una lógica patologizante, sino en desarrollar marcos que permitan reconocer la diversidad de trayectorias posibles, promover espacios de escucha y favorecer entornos que habiliten construcciones identitarias reflexivas, autónomas y socialmente integradas. En este sentido, resulta fundamental desplazar el foco desde la etiqueta hacia el significado que adquiere esta experiencia según la persona que la narra y que lo vive.

Más que centrarse en “ser o no ser therian”, cobra relevancia indagar qué representa ese animal, qué aspectos del sí mismo se expresan allí y en qué momento del recorrido esta identificación cobra fuerza. Asimismo, el acompañamiento requiere ampliar la narrativa identitaria, favoreciendo construcciones más flexibles que no queden reducidas a una única forma de nombrarse.

Asimismo, se vuelve necesario abordar el uso de las redes sociales de manera reflexiva, interrogando qué función cumplen en el presente y que la diferencia de otros momentos en la construcción de sentido y pertenencia. Finalmente, sostener una actitud de apertura, escucha y no juicio permite generar condiciones vinculares que faciliten procesos de exploración más saludables, donde el adolescente pueda integrar sus experiencias sin quedar fijado a definiciones rígidas. 

 

Referencias

Bronfenbrenner, U. (1979/1987). La ecología del desarrollo humano: Experimentos en entornos naturales y diseñados. Paidós.

Díez Bajo, C. (2026). Construcción de identidades múltiples en la adolescencia: hacia una identidad posidentitaria en el entorno digital. Tendencias Sociales. Revista de Sociología, 1(15). https://doi.org/10.5944/ts.2026.47755

Gutiérrez-Martín, N., & Ordóñez-Olmedo, E. (2026). Adolescentes y redes sociales: identidad digital, autoestima y validación social. Doxa Comunicación. Revista Interdisciplinar De Estudios De Comunicación Y Ciencias Sociales, 42, 437-457. https://doi.org/10.31921/doxacom.n42a3049

Minuchin, S. (2003). Familias y terapia familiar. Gedisa. (Trabajo original publicado en 1974).

Panamito Rueda, M. F., Carrión Valle, D. P., Orosco Buele, S. del R., & Heredia Valarezo, R. J. (2026). Influencia de la moda, la cultura y los medios digitales en la formación de la identidad adolescente en el ámbito educativo: revisión bibliográfica: Influence of fashion, culture, and digital media on adolescent identity formation in the educational context: a bibliographic review. LATAM Revista Latinoamericana De Ciencias Sociales Y Humanidades, 7(1), 131 – 144. https://doi.org/10.56712/latam.v7i1.5226

Rivera Cano, J. (2025). Los therian: Un análisis psicológico. Identidad, salud mental y fenomenología de la theriantropía. ResearchGate. Recuperado de: https://www.researchgate.net/profile/Jesus-Rivera-Cano/publication/401027820_Los_Therian_Un_Analisis_Psicologico_Identidad_Salud_Mental_y_Fenomenologia_de_la_Theriantropia/links/699a170964ca8a38208f98f0/Los-Therian-Un-Analisis-Psicologico-Identidad-Salud-Mental-y-Fenomenologia-de-la-Theriantropia.pdf

Watzlawick, P., Beavin, J. H., & Jackson, D. D. (1991). Teoría de la comunicación humana. Herder. (Trabajo original publicado en 1967).

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