Cáncer de Mama y Salud Mental


Autoras: Lic. Noelia Grunblatt y Lic. M. Laura Rodríguez.


La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado en todo el mundo a octubre como el mes para la sensibilización sobre el cáncer de mama, con el objetivo de aumentar la atención y apoyo en la detección precoz y el tratamiento de esta enfermedad.

El cáncer de mama es el de mayor incidencia en la población femenina. La incidencia es alta, pero también lo es la tasa de supervivencia. El 95% de los cánceres de mama detectados en estadios iniciales tiene cura, y esta es la razón fundamental de porqué son tan importantes los chequeos periódicos y los estudios de control anual. Si bien es el cáncer de mayor frecuencia en las mujeres, es importante aclarar que los hombres también pueden padecer cáncer de mama, en un porcentaje mucho menor (uno de cada 100 aproximadamente). 

Vivimos en una sociedad en donde el cáncer sigue siendo una enfermedad tabú, innombrable por momentos. Cuando la enfermedad se cobra una vida, leemos o escuchamos “falleció luego de una larga enfermedad”, la palabra cáncer no está escrita ni dicha, pero aparece instantáneamente en la mente de quien lee o escucha.. Este tabú y la imposibilidad de nombrarla impacta en quienes la padecen y en sus familias, provocando que vivan el proceso de enfermedad en silencio. 

También es frecuente observar mensajes promoviendo la lucha contra la enfermedad, “falleció luego de luchar contra una enfermedad mortal”, “hay que pelearla”, “hay que luchar”, “hay que darle batalla”. Lejos de ser mensajes alentadores, este tipo de construcción pone al enfermo en un lugar de guerrero, depositando así en él/ella la responsabilidad de curarse y dificultando la sana expresión emocional, de esta manera no se da lugar a la tristeza, la angustia o el miedo. 

El diagnóstico de cáncer provoca un gran impacto emocional en quien lo recibe y también en sus familiares y allegados. Pueden sentirse enojados, asustados, estresados, indignados, tristes y aparecer sentimientos de angustia, miedo, preocupación e incertidumbre. Tengamos en cuenta que no hay una forma correcta o incorrecta de aceptar un diagnóstico de cáncer. 

Se desencadena en el paciente un proceso de duelo, se pierde la salud y con esta pérdida vienen aparejadas otras: pérdida de la vida cotidiana como se la conocía hasta el momento, los roles pueden afectarse, la rutina diaria se transforma y se llena de horarios a cumplir, turnos médicos, estudios, análisis, trámites, horas en salas de espera… Es de suma necesidad un trabajo de reorganización personal, familiar y el establecimiento de redes de sostén y ayuda.  Es importante registrar y reconocer estos cambios para buscar acompañamiento terapéutico en el caso de ser necesario.

Los pacientes oncológicos con cáncer de mama a menudo transitan por diferentes etapas: diagnóstico, cirugía, tratamientos (quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia), reinserción social y laboral, asesoramiento genético (en caso de que esté indicado), recidiva si la hubiese, cuidados paliativos. Cada una de ellas trae aparejados diferentes estados emocionales, que, si bien son absolutamente normales y esperables, pueden ser acompañados por profesionales especialistas en psicooncología. 

La psicooncología es una especialidad de la psicología, que se ocupa del abordaje de las dificultades emocionales de los pacientes oncológicos, como así también de las necesidades de la familia. Siempre la unidad de abordaje es el paciente y su familia, ya que la enfermedad impacta en todo el núcleo familiar y social. El especialista en psicooncología se ocupa además de trabajar en red con el equipo médico tratante.

Al igual que el diagnóstico de cáncer de mama, los tratamientos oncológicos tienen la potencialidad de generar trastornos en el estado de ánimo y cambios importantes de humor. Con el inicio del tratamiento aparecen también algunos desafíos a enfrentar en referencia al  cuerpo que incluyen: alopecia, aumento o disminución de peso, cansancio, linfedema, neuropatías, náuseas, vómitos.

La Quimioterapia: puede provocar diversos efectos secundarios, como fatiga, náuseas y pérdida del apetito. También pueden presentarse ansiedad y alteraciones del sueño. La cirugía oncológica, independientemente de la extensión de la misma (mastectomía unilateral o bilateral, cuadrantectomía) puede desencadenar alteraciones en la autoestima y en la imagen corporal. Las cicatrices, la mama que falta, suelen ser un recordatorio de la salud perdida. En nuestro país el acceso a una cirugía reconstructiva en caso de mastectomía está regulado por ley (Ley 26.872). Sin embargo, el proceso de reconstrucción no siempre es inmediato, las pacientes deben someterse a diferentes cirugías para lograr la reconstrucción final. Los tratamientos hormonales tienen como objetivo una supresión hormonal en aquellos tumores hormonodependientes. Síntomas como sofocos, sequedad vaginal, aumento de peso son frecuentes con este tipo de tratamiento. Además de impactar en el estado de ánimo y en la autoestima de las pacientes también repercute en la sexualidad. 

El objetivo principal del tratamiento de salud mental durante el cáncer de mama es ayudar a las personas a afrontar los cambios físicos y emocionales asociados con la enfermedad y los tratamientos que pueden ser traumáticos y dolorosos.

La atención del paciente oncológico se realiza a través de equipos interdisciplinarios, conformados por diferentes especialistas siendo cada uno de estos una parte fundamental en la recuperación de la salud de los pacientes.
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Referencias:
Lic. Noelia Grunblatt.
Lic. en Psicología. Directora Diplomatura Universitaria de Posgrado: “Psicología del duelo”, UDA. Profesora titular de la materia: “El rol del psicólogo en los procesos de duelo”, UDA. Directora Centro Blatt: Atención Psicológica Integral en enfermedades crónicas, duelos y psicooncología. 
Lic. María Laura Rodríguez. Magister en Cuidados Paliativos. Profesora del Módulo de Cuidados Paliativos de la Diplomatura de Duelo de la UDA. Psicooncóloga en COIR (Centro Oncológico de Integración Regional).